El arte urbano se ha hecho desde que hay urbes, ciudades. Pero no ha sido hasta comienzos del nuevo milenio cuando ha empezado tener cierto reconocimiento. Y, claro está, asociado principalmente a los hombres. Pero ahí también las grafiteras artísticas han comenzado a abrirse paso, haciendo aún más diverso y reivindicativo este movimiento contracultural.
Como ejemplo, Barbiturikills, seudónimo de Bárbara Sebastián. Esta valenciana Licenciada en Bellas Artes y Máster en Artes Gráficas explica que siempre le interesó el formato grande y las intervenciones en el espacio público, y en el año 2010 fue cuando se lanzó a las calles a pintar con sprays.
Tras un paréntesis artístico en los que primó el trabajo de diseñadora gráfica, compartir estudio con un grupo de grafiteros (la XLF) le contagió «esa pasión que es pintar en la calle».
«A partir de ahí mi vida se convierte en un caos maravilloso. En un primer momento pintaba siempre en compañía, pero poco a poco empecé a desarrollar proyectos en solitario y fui profundizando en mi universo y mi discurso».
Su principal seña de identidad son los conejos, humanoides o no, que pinta al aire libre, en interiores o en sus numerosos talleres. Principalmente porque «tienen historias que contar. Historias alegres, ácidas, divertidas y un poco reivindicativas». Y porque «Revolución, amor y humor» es su lema.
Actualmente, parte de su obra forma parte de la exposición «Principios» del Centre del Carme de Valencia. Esta muestra narra las trayectorias de diez artistas urbanos valencianos que han conseguido reconocimiento internacional, desde sus inicios hasta el día de hoy.

Se trata de un recorrido completo a través de imágenes de archivo, obra original, objetos icónicos personales y obra mural realizada ex profeso para el Centre del Carme y que puede visitarse hasta el 26 de octubre




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