En 1545, en los talleres vallisoletanos de Juan de Villaquirán, vio la luz «Cristalián de España», una extensa novela de caballerías que sorprendió al mundo literario no solo por la riqueza de su trama, sino por estar escrita por una autora. Primero firmó como «una señora de Valladolid», pero en 1587 se desvelaría su nombre: Beatriz Bernal, considerada la primera mujer española en publicar una obra de este género.
La obra narra las aventuras de los caballeros Cristalián y Luzescanio, hijos del emperador Lindedel de Trapisonda. Un protagonista heroico de orígenes nobles, una trama llena de viajes y aventuras, magia, elementos sobrenaturales y el amor idealizado por una dama, reflejan los códigos caballerescos del Siglo de Oro, y conectan directamente la novela con «El Quijote», donde Cervantes parodia estos códigos.
A pesar de su extensión, más de 800 páginas divididas en cuatro partes y 138 capítulos, la novela llegó a las librerías de diferentes ciudades europeas y se menciona en inventarios de librerías y bibliotecas del siglo XVI y principios del XVII.
También aparece referenciada en otras obras literarias posteriores, como en el soneto de Góngora «Volviéndose a Francia el duque de Humena». Incluso hace poco se encontró en Italia un manuscrito de 1570 que revela cómo dos enamorados adoptaron los seudónimos «Cristalián» y «Penamundi» (los protagonistas de la obra) para sus cartas de amor secretas.
Hoy, la obra puede consultarse en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, así como en ejemplares conservados en la Biblioteca Nacional de España y otras bibliotecas históricas de Europa. Aunque no existen ediciones comerciales recientes ampliamente distribuidas, sí hay estudios académicos y reediciones parciales que permiten redescubrirla.
Más allá de su valor literario, el caballero Cristalián se ha convertido en un símbolo de visibilidad femenina en la cultura del Renacimiento español. En una época en la que a las mujeres apenas se les permitía leer, Beatriz Bernal no solo escribió, sino que defendió en su prólogo la capacidad de la mano femenina para escribir, aunque no sería hasta la segunda edición (1587) cuando su hija reivindicó el nombre de su madre y la convirtió así en la primera novelista en lengua española.

Ahora, «Las aventuras del caballero Cristalián» es el título de una edición de Anaya para la que se han seleccionado e ilustrado las dos primeras aventuras de la novela, fielmente adaptadas por Diego Arboleda a partir de la publicación de 1587.
En ellas descubrimos cómo la vida del príncipe Cristalián cambia de forma drástica cuando su madre y su hermano son raptados por una nube siniestra y mágica. Cristalián es solo un niño, pero algún enemigo desconocido ha realizado un poderoso encantamiento. De Constantinopla a la morada del Caballero Encubierto, de allí al encantado lago de Larenta.
Incluye un epílogo histórico que contextualiza la importancia de Beatriz Bernal y está bellamente ilustrado por Eugenia Ábalos, quien ha recreado a mano las letras capitulares de esa edición de 1587, es decir, fueron diseñadas en el siglo XVI.
Una joya literaria imprescindible que combina aventura épica, valor histórico y excelencia editorial accesible para todos los lectores a partir de 12 años.


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