Una fusión de fotografía y collage para recuperar el legado y la memoria de las mujeres conserveras

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El arte como memoria feminista pisa cada vez más fuerte en en la historia colectiva de España y se asoma a cada rincón del país. Así lo muestra también ahora el Archivo Municipal de la localidad de Alcantarilla, en Murcia, que acoge hasta el próximo 2 de mayo la exposición «VOCES».

Se trata de un proyecto comisariado por Eva Hernández e impulsado por el Instituto de Arte y Cultura, dentro de la programación que rinde homenaje al trabajo de las mujeres conserveras de la Región de Murcia, cuya aportación fue «determinante para el desarrollo de esta industria y para la configuración del tejido social y económico de la región», según explica la organización.

La muestra surge con la vocación de «recuperar, preservar y difundir» la memoria de una generación de mujeres cuya labor, en muchos casos invisibilizada, resultó esencial.

Estas trabajadoras no solo desempeñaron un papel clave en las fábricas de conserva, sino que además sostuvieron la vida cotidiana de sus hogares, asumiendo simultáneamente las responsabilidades domésticas que la sociedad de la época les asignaba. «VOCES» pone así el foco en su esfuerzo, su resiliencia y su contribución, invitando a una reflexión sobre el papel de la mujer en la historia reciente.

La muestra está dividida en dos partes. La primera parte, «Voces: Mujeres en las fábricas de conserva», reúne 70 fotografías antiguas procedentes del Archivo Municipal de Alcantarilla, el Archivo de la Región de Murcia, el Archivo Municipal de Murcia, el Archivo Municipal de Lorquí y diversas colecciones particulares.

Este conjunto documental constituye un testimonio visual de gran valor histórico, que permite acercarse al día a día de estas mujeres: sus jornadas laborales, los espacios fabriles, los gestos repetidos del trabajo manual y las condiciones en las que desarrollaban su actividad.

La transición hacia el ámbito contemporáneo se produce mediante el poema «Mujeres con aroma a tierra», de la escritora chilena Silvia Rodríguez Bravo, una pieza que actúa como puente entre generaciones:

A partir de este punto, la exposición se adentra en su parte: «Voces: La vida en un collage», una muestra de collage contemporáneo concebida como un ejercicio de reescritura simbólica. A través de este lenguaje artístico, que permite recomponer la realidad y generar nuevas posibilidades, las artistas participantes construyen narrativas alternativas sobre la vida de estas mujeres. El collage, con su carácter libre y evocador, se convierte en una herramienta idónea para imaginar otros destinos, otras experiencias y otros futuros posibles.

En esta segunda parte participan 28 artistas regionales, nacionales e internacionales, todas ellas reconocidas dentro del ámbito del collage.

La diversidad de edades, trayectorias y miradas aporta riqueza y complejidad al conjunto, generando un «diálogo intergeneracional que amplía las perspectivas sobre el universo femenino». Todas las obras han sido creadas específicamente para esta exposición, lo que refuerza el carácter único del proyecto.

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