
Es una de las escritoras españolas más versátiles de la actualidad, con obras y premios en varios géneros. Elia Barceló ha destacado sobre todo en la ciencia ficción y la fantasía, pero su prolífica carrera literaria, que abarca más de una treintena de libros, también ha explorado otros géneros, desde la literatura juvenil hasta el realismo social.
Pero más allá de aquellos títulos que la hicieron más célebre como «El efecto Frankenstein», nos detenemos en «El color del silencio», el libro que publicó poco después del gran éxito que supuso «La noche de plata», su impresionante inmensión en el mundo del thriller.
En «El color del silencio», la autora alicantina se adentra aun más un híbrido que mezcla ficción, realidad, thriller, memoria histórica y un único retazo de fantasía. Para ello, hace confluir tres momentos: las Islas Canarias, dos días antes del golpe de estado de 1936 que provocó la Guerra Civil Española; la finca ‘La Mora’ en la ciudad de Rabat (Marruecos) en 1969, en una fiesta por la llegada del hombre a la luna donde se produce un terrible asesinato; y la época actual, en Madrid, en 2017.
Es este último periodo el punto de arranque del libro. Helena Guerrero, afamada pintora española que reside en Australia, asiste, por indicación de su pareja, a una constelación de personas (un método terapéutico que busca hacer visibles dinámicas inconscientes dentro del sistema familiar). Allí se remueve algo dentro de ella, lo que coincide con su regreso a España, a Madrid, para asistir a la boda de su nieta, a la que apenas conoce.
Comienza así la búsqueda de Helena para resolver el oscuro asesinato de su hermana Alicia en Rabat, un trauma que marcó su vida, sus cuadros y la ruptura de todos los puentes con su familia.

Pero el libro no es simplemente la narración de una intriga. Es el descubrimiento de un personaje femenino muy peculiar. Helena es distante, independiente, brusca, intensa y muy (demasiado) sincera. El incómodo reencuentro con aquellos miembros de su familia que aún están vivos no hará sino tensionarla y hacer reaparecer todos los fantasmas de su vida: el suicidio de su padre, el abandono de su hijo y el romance imposible con su cuñado.
Entre medias de este tejido aflora la investigación. Y con ella viajamos hasta una España en periodo de ‘preguerra’ y la constitución de una familia apoderada y casi noble, marcada por la desgracia, entre las convulsas consecuencias del franquismo.
Es también por tanto un ejercicio de memoria histórica de Elia Barceló. Conforme el silencio de su título se va rompiendo entre fotografías, cajas y cartas olvidadas, Helena también viaja a Rabat y allí descubrimos cómo la vida colonial enriqueció aun más a los poderosos, sembrando de secretos la aparente normalidad de una familia acomodada.
La escritora también busca (conscientemente o no) dar al lector alguna que otra lección, algo muy habitual también en sus obras de ciencia ficción: la importancia del diálogo, del encuentro, de los traumas enquistados, del duelo y del peso de la memoria.
Ante todo, es la delicadeza emocional, sus espléndidos diálogos su fuerza femenina, lo que hacen de «El color del silencio» uno de los mejores libros de Elia Barceló, ahondando en las claves que ya atisbó en «La noche de plata» y que después desata con mayor fuerza en «Las largas sombras». Para explorarla y admirarla.


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