
Los nombres de mujeres artistas que no pudieron brillar en su época por los roles de género y el patriarcado dominante, siguen saliendo a la luz gracias a minuciosas investigaciones históricas.
Es el caso de la escultora Inés Salzillo, nacida en Murcia en el año 1717, una escultora barroca especializada en la policromía de las tallas, Las encarnaciones y el estofado.
Inés vivió a la sombra de todos los hombres que la rodearon a lo largo de su vida y su obra nunca pudo ser reconocida en vida. Era hija del escultor napolitano Nicolás Salzillo y la menor de todos sus hermanos
Debido al fallecimiento de su padre cuando ella aún era una niña, creció vinculada al taller artístico de su progenitor. Aunque su hermano Francisco asumió la dirección de estas instalaciones, Inés comenzó a trabajar con él, quien dirigió su instrucción el obrador. Allí aprendió a dibujar y a modelar en arcilla.
En el taller familiar de los Salzillo, la joven escultora se encargaba de realizar el estofado y el dorado de las imágenes realizadas en el taller familiar. También se encargaba de la pintura de las telas y vestiduras de las mismas.
Según recientes investigaciones, está documentado que trabajó en el taller familiar de su hermano durante casi 20 años.

También se encargada de diseñar previamente los patrones textiles que lucían las tallas, seleccionaba las gamas cromáticas y los motivos ornamentales de las telas para después proceder a la aplicación de la pintura en las piezas.
Pero aunque alcanzó algo de fama en la técnica del estofado tuvo que abandonar su trabajo, como era costumbre en su época, al contraer matrimonio.
Siguiendo el rol de género impuesto socialmente para muchas mujeres que fueron hijas y discípulas de artistas, Inés abandonó el obrador cuando se casó con el procurador Francisco García Comendador en diciembre de 1748. Desde entonces sólo pudo ejercer sus labores como esposa y madre de familia dentro del entorno doméstico.
Afortunadamente, su figura hace años que salió a la luz y muchas de las esculturas del taller que fue primero de su padre y luego de su hermano, ya aparecen en muchos registros con el nombre de Inés Salzillo como autora de las tallas y las policromías. Otro hombre femenino para la historia. Otro talento rescatado del olvido.



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