Cuando Aretha Franklin deletreó «Respect» y le dio una réplica feminista al tema original de Otis Redding

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¿Quién no conoce el R-E-S-P-E-C-T deletreado de Aretha Franklin? Desde hace seis décadas esas siete letras se han convertido en un símbolo, casi un icono cultural, que resume en muy poco una demanda muy clara: respétame.

Sin embargo, cuando esta canción se hizo mundialmente famosa en 1967 no era un tema original de la reina del soul. La había compuesto dos años antes Otis Redding, maestro del rythm & blues, y con una letra muy (muy) diferente.

La canción original arrancaba así:

«What you want, honey, you got it

And what you need, baby, you got it

All I’m askin’ is for a little respect when I come home»

Lo que traducido al castellano, vendría a ser:

«Lo que quieras, cariño, lo tienes

Y lo que necesites, nena, también lo tienes

Lo único que pido es un poco de respeto cuando vuelvo a casa»

Una declaración de principios, muy acorde con las letras del soul compuestas por hombres. Algo así como «yo te lo doy todo, pero compláceme». La mujer al servicio de los deseos masculinos, un intercambio algo rancio y con tufillo machista.

Pero sucedió que a Aretha Franklin le gustó la melodía, los acordes, el tono. La letra no. Y decidió hacerla suya dos años después. Desde su arranque todo cambia:

«Hey, what you want

Baby, I got

What you need

Do you know I got it?

All I’m askin’

Is for a little respect when you come home«

Traducción:

«Oye, ¿qué quieres?

Nene, lo tengo.

Lo que necesitas

¿sabes que lo tengo?

Lo único que pido

Es un poco de respeto cuando llegues a casa»

Toma respuesta. A la inversa, la prodigiosa cantante le dio la vuelta a la demanda de su compositor original, en una réplica donde la que pedía respeto era ella. Y no solo eso, sino que añadió el deletreo de «Respect» como bandera, muchas voces femeninas corales y una fuerza vocal mucho más poderosa.

No se trataba de competir. Ambos eran unos genios. La música contemporánea no se entendería sin lo que aportaron posteriormente a otros géneros como el rock.

Pero es un claro ejemplo de cómo el feminismo ya rompía moldes, a través de las voces de mujeres afroamericanas que pedían su hueco en la música que estaba cambiando el mundo. Aretha respondió a Otis, y esa respuesta fue un golpe en la mesa que todavía hoy resuena como símbolo de la cultura feminista.





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