Cómo consiguió Alice Oseman que la serie «Heartstopper» fuera brillante y feminista

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Alice Oseman

Cuando hace cuatro años comenzamos a sumergirnos en el universo de Charlie (Joe Locke) y Nick (Kit Connor), dos jóvenes adolescentes, totalmente contrapuestos, que se enamoran, no imaginábamos que entre sus bambalinas se colaría un mensaje que iba más allá de la homosexualidad masculina.

Porque «Heartstopper», la serie que adapta la célebre novela gráfica y el webcómic homónimo de Alice Oseman, cayó en las mejores manos para su adaptación televisiva: su propia autora original.

La escritora y guionista británica se encargó de que la serie no rompiera con el relato queer que es la esencia de su obra y con ello también consiguió que la aventura televisiva abriera su espectro hacia otros derroteros más allá de su pareja protagonista.

En torno a la tierna historia de Charlie y Nick, orbitan otros mundos repletos de luces y sombras. Adolescentes enfrentados a un mundo de prejuicios y acosos que pasan factura y que luchan porque su condición afectivo-sexual y su identidad de género no definan lo que son.

Reparto de «Heartstopper»

Al igual que en el cómic, Alice Oseman cuidó en la serie a personajes tan importantes como Elle (Yasmin Finney), una chica trans que afronta enormes dificultades en un mundo que no la acepta como es y en una relación que choca de lleno con sus expectativas de libertad. Sus apariciones son de lo mejor de la serie y alumbran el camino de un mundo sin transfobia donde casi todo es posible.

Lo mismo sucede como Imogen (Rhea Nordwood) y Darcy y el descubrimiento progresivo de su homosexualidad. En el primer caso, su transformación, desde esa chica que parece medio boba y solo quiere ser popular hasta una madurez deslumbrante, es absolutamente magistral y aporta, en sus diálogos finales, todo un mensaje de vida para el colectivo LGTBIQ+.

Pero incluso entre los personajes masculinos, Oseman consigue desplegar sus alas feministas. El personaje de Nick rompe con los estereotipos tóxicos asociados al deporte y la popularidad masculina, mostrando vulnerabilidad y afecto sin miedo.

Y junto a él, otros personajes no binarios como Darcy tienen tramas propias que abordan la sororidad, el racismo o la transfobia de manera asertiva, constructiva. Con algo de drama pero con una visión optimista y necesaria.

«Heartstopper» y la película que cierra la serie («Heartstooper Forever») puede resultar a ratos algo naif, complaciente o poco realista. O no. También existe un mundo en el que el colectivo queer se une para hacerse fuerte, donde todos los roles se rompen para edificar un futuro mejor.

Y este grupo de amigos lo consigue. Alice Oseman sabe de lo que habla cuando rodea a nuestros queridos Charlie y Nick de unos compañeros y compañeras que también sufren pero siguen adelante, que se ayudan y refuerzan. Y en todo ello el feminismo no es más que eso: igualdad en toda su extensión. Para amarse, darse la mano y dejar que el miedo a una sociedad que todavía tiene tanto que aprender, aunque no desaparezca, se disuelva poco a poco.

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