
Hay un ingrediente en los libros de la maravillosa Agatha Christie que hace que su legado pase de generación en generación en todo el mundo: cualquiera puede ser un asesino o una asesina. La fórmula ha sido tan repicada en cientos de escritores y escritoras, que ahora resulta algo anacrónica, aunque eficaz.
Y ese es el punto de partida con el que Holly Jackson debutó a los 26 años con su «Asesinato para principiantes». Se publicó en 2019 y se convirtió en un libro superventas mediante una fusión casi perfecta: un crimen, un pueblo, muchos sospechosos y una protagonista joven y algo peculiar.
Cuenta la historia de Pippa Fitz-Amobi, una estudiante que decide investigar un antiguo crimen en su pueblo para un proyecto escolar. Se remonta así cinco años atrás, cuando la alumna Andie Bell fue asesinada y la policía determinó que el culpable fue su novio, Sal Singh, que luego se quitó la vida. Todo el pueblo da por sentado que él fue el asesino.
Pero Pippa, que creció en la misma localidad, no está convencida de esa versión oficial y decide investigar por su cuenta para demostrar la inocencia de Sal. Junto al hermano menor de este último, comienza a hacer entrevistas y descubre una red de oscuros secretos que alguien (o varios) se empeña en ocultar, poniendo incluso su vida y la de su familia en peligro.

Los guiños de la autora británica a la maestra del suspense (y su compatriota) se asoman desde la primera página sin ningún disimulo. Los sospechosos comienzan a multiplicarse casi desde el primer momento.
Pero la joven escritora combina el fondo de su historia con una forma original: la historia se cuenta en varias voces narrativas y en diferentes formatos: registro de notas, transcripción de entrevistas, apuntes en primera persona, listas de sospechosos y, entre medias, una voz omnipresente en tercera persona.
La fórmula, efectivamente, es dinámica y se aleja de las estrecheces de algunos misterios de Agatha Christie o de la ya casi olvidada Anne Perry. Ocurre que a Holly Jackson parece cansarle ese trasiego formal a mitad del libro y busca la herramienta argumental para cerrar su historia mediante una narración más tradicional. «Asesinato para principiantes» termina siendo así una novela algo coja, apresurada y con giros un tanto mareantes.
Sin embargo, pese a que el resultado es irregular, merece la pena empaparse de una historia a la que la joven escritora dota de buenas dosis de crítica social, antirracismo y feminismo. Lo hace además con bastante lucidez y realismo.
La fama que alcanzó este libro llevó a Holly Jackson a completarlo con otros dos en los que repite protagonista: «Desaparición para expertos» y «Venganza para víctimas». Después publicó «Muerte en la isla», una precuela, en forma de novela corta, de «Asesinato para principiantes».
Es evidente que la escritora ha sabido jugar sus cartas como narradora de la mano de su original protagonista. Los valores y la inteligencia de Pippa suponen un modelo a seguir y ponen sobre el tapete las enormes posibilidades que ofrecen los personajes jóvenes y femeninos. Solo ahí se aleja de Agatha Christie, aunque su sombra alargada planea sobre esa fórmula mágica.



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