
Nada más escuchar la primera canción de Valerie Luh, algo se remueve dentro. Es una voz de mujer que canta en castellano. Rasgada, aflamencada, ronca, que rompe los graves por lo bajo y se alza hasta lo alto sin perder su magnetismo.
Las letras de sus canciones, publicadas como singles, sin álbum, en varias plataformas de streaming, rozan igualmente la genialidad. Hablan de desamor, de empoderamiento, de soledad, de vitalismo, de autoconocimiento y de esperanza.
Y todo ello queda envuelto en una música perfecta. Guitarras, vientos y percusión encajan a la perfección. Elegancia absoluta medida al milímetro. Producción acústica que suena como si se desplegara de un todo cincelado con mimo de artesano.
Eso es Valerie Luh. Quién se atreve a decir que «ella» es Valerie Luh. Tanta perfección es solo un ingrediente más del misterio que envuelve este «proyecto». Porque con esta palabra aparece descrito en Spotify y en las redes sociales.
Y sí, hay un rostro femenino que lo acompaña. De hecho, hay vídeos musicales de una mujer cantando. Y ¡sorpresa! También esa cara tiene unos rasgos perfectos. Pero no hay nada más. No hay directos, no hay declaraciones, no hay información. Nadie sabe qué o quién es.
¿Es un producto de la Inteligencia Artificial? En las plataformas y en las redes sociales sus creadores afirman que «no es un proyecto generado por IA», sino que hay un «equipo detrás que «utiliza herramientas de IA» generativa dentro del proceso de producción. «Las letras, los temas y la dirección artística son trabajo humano. La IA es instrumento, no autora», afirman.
Muy bien, pero ¿por qué tanto secretismo? ¿Por qué no podemos contar quién es, cuál es su origen, si va a hacer gira? Todo lo que a nosotros y al más de un millón de oyentes y fans les gustaría saber. ¿Y por qué la discográfica que sustenta el proyecto también juega al despiste? Aparece como Rhivox Records en Amazon Music y como A.P.U. Music en Spotify. Y los datos, de ambas, con cuentagotas, sin sede, sin contacto.
Con este contexto, es difícil no creer que este proyecto tiene truco. Si con el tiempo se demuestra que no es una IA, en Culturellas seremos las primeras en dedicar a Valerie Luh un post despejando todas las dudas. Pero, de momento, algo huele a artificial por todas partes en este colmado de perfección. Y eso, lo sentimos, nos echa para atrás. Simplemente, esperaremos. Que el tiempo todo lo despeja.



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